Es de noche y el calor es asfixiante.
El aire es escaso en ese viejo cementerio de pueblo caribeño, se siente como lana humeda abrazando a dos hombres y una mujer en la penumbra de una noche con luna.
Con exclamación y desespero los hombres cavan, buscando respuestas a sus sueños inconclusos, en mitad de la oscuridad iluminada solo por una mujer que sostiene una linterna amarillenta, al borde del inmenso hueco.
-¡vamos mas rápido!- les grita la mujer, algo regordeta y mayor pero que mantiene sus curvas pronunciadas en un vestido negro.
-señora su marido sigue muerto- exclamo uno de los hombres - esto es una perderá de tiempo- le contesto el otro que estaba con camiseta esqueleto mientras se limpiaba con el antebrazo el sudor espeso que corría por su frente y miraba con el ceño fruncido a la mujer en lo alto.
-No me importa, háganlo o mi maridito tendrá nueva compañía esta noche- estas ultimas palabras sonaron amenazantes y aun mas cuando la mujer saco su pistola de cacha roja apuntadoles con frialdad.
Tuc tuc, sonó la madera al roce de las palas después de arrastrar la tierra.
Habían encontrado el ataúd que aun lucia resplandeciente como aquella mañana lluviosa del lunes pasado.
-Señora ¿esta segura que quiere que lo abramos?-
-si- respondió la mujer mientras se dibujaba una sonrisa macabra en su cara.
Por Renzo Corredor

Ehhhh... O_O
ResponderEliminarsiempre queda en un suspenso eterno!!!
En esta historia creo que la señora re-crazy, al final desentierran el cuerpo y se lo lleva a su casa y vive con el, los hombres que ayudaron a desenterrar el cuerpo les pagaron para guardar silencio pero la vieja coge el arma y empieza a dispararles y se muere uno de ellos, mientras el otro huye y se pone a salvo, pero este hombre teniendo remordimiento de conciencia por haber profanado la tumba y el susto de haber sido casi asesinado, se vuelve loco y borrachin comenzando a contar un rumor extraño de cementerios, de una vieja loca.. viviendo en una montaña oscura con un espectro.
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