martes, 3 de noviembre de 2015

La nave

-3 kilómetros para acoplarse con nave júpiter- 
Decía la voz fémina de la computadora repetidamente mientras se reducía la distancia sin dejar de aumentar la velocidad-

- ¡Maldita máquina! - gritó el capitán con las rodillas rotas y sus brazos ahora desmembrados antes de poder desactivarla.

Y mientras su sangre le abandonaba el cuerpo, pudo ver con claridad y recordar el último mail del comando central en su correo electrónico:

AMOR ROBOTICO: cuidado con este nuevo virus que hace que las naves se creen seres vivientes y busquen pareja hasta chocar.

Por Renzo Corredor

¿Y tú como crees que termina esta historia?(escríbelo en los comentarios, Gracias)

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