miércoles, 7 de diciembre de 2016

Ferrocaril al olvido (parte 3)



Camine por sus calles desiertas, plazoletas con casas abandonadas y edificios llenos de polvo, consumidos por la maleza que ahora se reseca ante el calor inclemente del sol de medio día,

Al llegar al lago efervescente me di cuenta que era frío, pero mas me aterrorizo ver que mis manos huesudas ya no contenían carne, y en el reflejo del agua oscura, la calavera que creía de mi acompañante en aquel viejo tren resulto ser mi rostro, y su sangre coagulada ahora empieza a ser evidente, era mi cuerpo pudriéndose en aquel habitáculo.

Levanto con tristeza mi rostro o lo que queda de el y veo con claridad como el volcán estalla con mas fuerza, la lava desciende perezosa consumiendo la ciudad y sus calles, pronto llega hasta mis pies.


Las balas incrustadas en  mi pecho se convierten en mariposas amarillas, que ahora huyen de mi, mientras la sonrisa de mi calavera limpia como un yeso se derrite en aquella lava negruzca y lenta.

Fin


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