miércoles, 9 de noviembre de 2016

Ferrocarril al olvido (parte 2)



Y los días se volvieron años, o eso empece a creer cuando me di cuenta que mi cuerpo ya olía mal, no se si era por las heridas de bala o por que hace rato que no me duchaba.

Y el hombre que me miraba ya se empezó a volver transparente, sus ojos se hundieron en las cuencas y ahora la sonrisa de su calavera limpia como yeso se sigue riendo.

De repente allí estaba, hermosa y silenciosa bajo el sol eterno del medio día, sus torres de cristal en medio del desierto brillaban como diamantes, solo el volcán picudo con sus llamas y una nube negra redonda en la cima las supera.

El tren se detiene y el chillido de los rieles contra la linea férrea me hace estremecer, 

..."he llegado porfín”… una voz muy tenue se pronuncia en mi mente.



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