-¿cuanto tiempo lleva aquí abajo?- le pregunta con asombro un hombre joven de casco amarillo que alumbra el rostro ennegrecido de un hombre anciano sentado a la orilla de la linea férrea.
-no se- exclamo con tono pausado el anciano -llegue aquí hace como unos 25 años, con el tiempo me fui acostumbrando, subía a la superficie una vez a la semana para ver a mis hijos y a mi esposa en el pueblo cercano a la mina-
-Pero después, ella y mis hijos murieron con la fiebre rojiza y empece a obsesionarme con las palas y los picos-
-¿con las palas y los picos?- pregunto
-Si-
-mientras buscábamos oro, me di cuenta que en el reflejo los podía ver, incluso cuando estrello su metal retorcido contra la roca escucho sus risas- exclama con alegría, mientras abre sus ojos azules como platos, mirando en lo profundo de la mina.
Veo que se esta volviendo loco, es momento que tome unas vacaciones, suba a la oficina del jefe y él le dará el permiso.
-Como diga Señor- Gracias… pero antes quiero preguntar algo…
Si claro cuénteme: ¿que desea?
por Renzo Corredor.

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