martes, 1 de noviembre de 2016

Día de muertos



-Enciendes las velas, no puede haber electricidad en la casa, antes de todo dices la oración de los dormidos 3 veces y esperas entre una a dos horas, cuando menos te des cuenta te quedaras dormido y la podrás ver- le explica una mujer vieja vestida de flores y pájaros, maquillada y sonriente.

Y así fue, Natalicio llego a su casa, era de noche y hacia mucho frío.

Abrió la puerta de su pequeña casa en medio de un barrio apretado al sur de la ciudad, bajo los tacos de la casa y se dirigió a la sala para realizar el ritual como lo había indicado Doña Merania.

Al pasar los minutos y después de rezar la oración prende las velas, un frío intenso ha invadido la sala, de su boca salía vapor, pasadas dos horas las velas se apagaron agónicas y una voz se escucho:


-Hola mi amor, ¿cómo estas?- una mujer blanquecina y resplandeciente emerge del suelo con una sonrisa preciosa.

Por Renzo Corredor

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