jueves, 3 de noviembre de 2016

Ocaso de un dios



Dicen que cuando el dios de aquella época, empezó a debilitarse y ya no pudo ver su reflejo en el lago sagrado arriba en lo alto de las montañas blancas, decidió bajar para ver que pasaba.

Vio sus templos destruidos, llenos de monos y abandonados, las raíces de los arboles gigantes se habían comido las piedras que lo mantenían en pie.

Se sintió triste, sabia que era su final, mientras mas caminaba vio como el resplandor de sus vestimentas se desaparecía y su carne inmortal empezaba a mostrar las heridas de las guerras con otros dioses.

Hasta quedar convertido de nuevo en un humano, vestido con ropas viejas y mohosas, envejecido con una barba blanca y tan larga que le impedía caminar.

De repente vio a un niño que jugaba entre las ruinas, lo llamo y le pregunto:


¿niño, quieres cambiar el mundo?

Por Renzo Corredor

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