-¡Corran, es el demonio quien viene por sus almas, malditos pecadores!- grita el cura desde la puerta de la vieja iglesia a sus feligreses que no parar de llorar.
-Pero padre ya pedimos perdón, tenemos las rodillas ensangrentadas de tanto orar-
le reclamo una hermosa mujer vestida de negro que subía su falda mas arriba de lo permitido, para mostrarle sus heridas.
-Si mujer puedo ver cuan profundo son tus pecados- exclamo el sacerdote regordete con la cara sudorosa
En eso el cielo se oscureció y empezo a relampaguear. mientras un viento fuerte empezó a silbar como un huracán sobre la gente que estaba en la plaza reunida.
Gritos y aullidos sonaban entre las nubes, mientras unas extrañas sombras con rostros negruzcos y ojos rojizos empezaron a devorar a hombres, mujeres y niños, elevándolos por encima de las ceibas y lanzándolos contra el suelo.
En medio de las nubes un rostro demoniaco emergió con una sonrisa sarcastica, abriendo su inmensa boca clavo sus colmillos sobre los cerros del pueblo para después escupirlo en forma de avalancha de roca y tierra.
-El padre grito tan fuerte que se despertó-
-Amorcito tuviste una pesadilla, una voluptuosa mujer desnuda a su lado lo abraza por la espalda.
-Vistete mujer y sal por la puerta de atrás, no quiero que te vean- le ordeno el cura a la mujer mientras se colocaba los calzoncillos.
Por Renzo Corredor

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