Era una noche hermosa, el viento fresco de la montaña bajaba y entraba a nuestra casita de madera.
Papá llego con la yegua y la amarro al pórtico mientras silbaba su canción favorita, mamá cocinaba un rico café y arepas en el fogón de leña, mis hermanos seguían corriendo y riendo con los perros frente a la casa junto a la carretera, mojándose con la manguera que se había caído del tanque.
En eso aquellos hombres llegaron en sus camionetas y rostros tapados, vestidos de camuflado.
¡Si ellos son!- grito un hombre con el rostro ensangrentado que bajaron a patadas de una de las camionetas y al cual vi como le disparaban después en la cabeza.
¿Así que ustedes son?- exclamo un hombre gordo sudoroso que junto con sus hombres le apuntaban a mi papá, que ahora abrazaba con fuerza a mis hermanos, mientras yo trataba de correr hacia la cocina.
Por Renzo Corredor

:(
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